Una carta a mis profesores

UPR12feb-037[1]

En mis tiempos en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Rio Piedras eran muchos los profesores que me sirvieron como mentores. No me voy a dar a la tarea de mencionarlos a todos porque la lista es larga; sino que aquí pretendo expresar las enseñanzas de vida que me llevé de ellos y lo que significó para mí sentarme en un salón de clases en la iupi.

 

 

Mi desahogo viene a raíz de la situación que surgió con el profesor James Conlan y el gesto de humillación que le hizo un estudiante en la manifestación. Tanto la actitud del profesor como la del estudiante están mal. Asimismo, recalco que Puerto rico tiene mala memoria, pues si se remontan al 2010 ese mismo profesor agredió a un estudiante. El profesor tiene fama de ser agresivo. Y no diré más nada al respecto porque al fin y al cabo usted decide lo que opinará sobre la situación.

 

 
Con este relato en mente destacaré que mis tiempos en la UPR me formaron como ser humano y me ayudaron a desarrollar ese órgano que se llama el cerebro. Allí tuve la oportunidad de tomar clases de literatura, poesía, comunicaciones, arte y hasta apreciación del teatro. Todas estas experiencias formaron mi carácter haciéndome una persona más sensible.

 

 

Recuerdo que hubo una clase en la que tuve que montar una exposición artística en los pasillos de Humanidades con aquella poesía de “caminante no hay camino se hace camino al andar”. Y aunque mi fuerte nunca ha sido el arte, el reto de representar esta obra con algo escénico fue una experiencia enriquecedora.

 

Pude ser parte de una clase de oratoria en la que exponía temas de mi interés y tenía el reto de convencer a un público. Asimismo, tomé una clase sobre el movimiento feminista en la literatura y allí pude ver un lado de la historia que yo no conocía.

 

 

Los días más hermosos eran visitar mi Facultad de Humanidades y cada vez que veía aquella majestuosa Torre se me hinchaba el pecho del orgullo y de gratitud. Me sentía como si entrara a otro universo. Recuerdo que el Departamento de Inglés era mi santuario. Allí me sentaba a leer, a escribir y hasta conversar con algunos de mis profesores.

 

Esos profesores me ayudaban a encontrar las clases que yo necesitaba. Ellos me ayudaron a obtener un internado/práctica en el Decanato de Humanidades, me escribieron cartas de recomendación para poder proseguir mis estudios de maestría. Me guiaron para descubrir cuáles eran mis talentos.

 

 
De la misma forma, profesores de otras facultades me enseñaron sobre política, psicología y la apreciación del arte y el teatro. Allí supe lo que era leer la Odisea, asistir a obras de teatro y exposiciones de arte.

 

Jamás olvidaré la impresión que causó en mí una profesora de Humanidades cuando me dijo que tenía don para ser maestra, de transmitir conocimientos. Esto fue luego de una presentación oral que ofrecí y allí descubrí que en definitivo amo hablar en público.

 

 

Tomé clases sobre la comunicación internacional e interpersonal; esto me ayudó a relacionarme con los demás y despertó en mí las ganas de descubrir otras culturas y viajar.

 

En la Escuela de Comunicaciones tomé clases de periodismo, historia de las comunicaciones en Puerto Rico, cine puertorriqueño y me encontré. Me detuve y descubrí mi pasión, que es la redacción, la comunicación, la literatura.

 

 
Y ese es el valor que tiene para mí la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Rio Piedras. Porque cuando yo llegué a aquella universidad no tenía idea de que quería hacer con mi vida. Y aquel viaje universal por diversas materias me llevó a descubrir lo que hoy soy.

 

 

Añado que el rol de los profesores es clave para el éxito de un estudiante. Que los profesores de la UPR tienen el derecho de estar de acuerdo o no con la huelga. Pero, así como los estudiantes deben luchar arduamente (sin caer en la mala conducta del Rey de los gargajos) los profesores no tienen por qué ir a provocar y a hacer un espectáculo mediático.

 

Se los digo porque yo tomé clases con ese profesor y terminé por darme de baja de su clase. La clase era sobre las obras de Shakespeare y el profesor se dedicaba más tiempo a criticar a los huelguistas. Recuerdo que nos dijo que él estaba de acuerdo en que nos subieran la matricula. Que era ilegal irse a huelga y chorro de disparates más. Y aunque hay profesores locos en todas las universidades; al menos uno puede aprender algo de todos ellos. De Conlan no aprendí nada.

 

Pero, de los otros tantos sí, por eso es que hay que luchar y no podemos quedarnos de brazos cruzados. Los pelús son el futuro de nuestro país y no podemos permitir que se nos fuguen. No podemos perder la base fundamental de toda sociedad; el acceso a la educación.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s